En días pasados me toco un servicio por la base, por una zona que frecuento poco.
Al llegar a la dirección indicada me encontré con un militar, que exclamo al verme! una mujer¡ !que bien!
Subió al vehículo, y dijo de nuevo: "una mujer que raro."
El caballero era un hombre blanco, alto, pelo negro lacio, quizás un poquito gordo, pero con una cara de facciones agradables y grata al mirar. portaba gafas negras.
Me parece que tenia un alto rango ya que en su uniforme de color caqui llevaba prendidas varias medallas, no se mucho de rangos militares pero estoy segura que tenia un cierto nivel.
Me pidió que lo llevara a una dirección no muy lejos de ahí, según el su casa.
En el trascurso del camino comenzó a mirarme, y a plantear una conversión un tanto incomoda para mí.
Primero me pregunto si era casada, le respondí que no. entonces me dijo: lo sabia. ¿Porque? le pregunte, porque si tu fueras mi esposa yo no te dejaría trabajar en esto, además te daría todo lo que necesites.
Le respondí este es un trabajo como cualquier otro, por lo menos yo lo veo así, si una mujer le quiere ser infiel a su pareja, no importa en lo que trabaje buscara la forma de hacerlo y lo hará.
jeudi 4 septembre 2008
El militar contenton....primera parte
Publié par
Historia de una Taxista
à
12:49
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